Parte 1
Teléfonos inteligentes, conexión Wi Fi 24 horas, distancias reducidas a un click, neveras y lavadoras automáticas, televisión digital, sistema CC en fin, podrían nombrarse ciertos de artefactos, herramientas y dispositivos que el hombre ha creado para mejorar su calidad de vida. Sin embargo hay algunos vacíos que la tecnología no ha logrado llenar, la ignorancia por ejemplo. Porque no hay otro término para describir que alguien se incomode con la presencia de otro con un tono de piel más oscuro, o que un empleo exija como requisito un tono corporal específico y mucho menos que aún se hable de razas, cuando científicamente se ha comprobado que solo existe una: LA RAZA HUMANA, toda con el mismo genoma, sin variaciones entre aquellos que se hacen llamar blancos y los otros que se consideran negros.
Son muchos los discursos que se escuchan diariamente de los derechos humanos, de la igualdad, del respeto ,pero entre las palabras bonitas y la realidad existe un espacio amplio, que determina lo que hoy conocemos como discriminación, basada en prejuicios que se evidencian en las calles, las empresas, los restaurantes y cada lugar al que asistimos.
Estereotipos que no permiten un desarrollo social pleno en el que intervengan mancomunadamente todos las personas, como seres activos, pensantes, racionales con las mismas capacidades.

Cilena Mendoza sonríe orgullosa de su color de piel. Natalia Arismendi Arango. 26 Agosto 2014
“En Colombia dicen que no hay racismo, pero todos los días uno se enfrenta con situaciones que muestran lo contrario, hay gente que hace mala cara hasta porque uno le hable” afirmó Cilena Mendoza estudiante de la Fundación Universitaria Luis Amigó, durante una entrevista y sus palabras estuvieron acompañadas de una leve sonrisa; que irónico al rechazó de la sociedad ella devuelve un bello gesto quizá de resigación o de costumbre.
